Con motivo del cierre del Johnny
Cómo cinco años de la vida de una persona pueden dejar una huella tan permanente en una persona.....
Dejé el Johnny en uno de los que creo que fueron sus puntos de inflexión: En la reforma del año 94/95. Entonces nos llevábamos las manos a la cabeza y renegábamos de unas obras de remodelación que harían que el Johnny ya no fuera el mismo. En contra de lo que precognizan los actuales gurús empresariales, en el Johnny cualquier cambio era malo y los más agoreros goraban la cabeza diciendo "esto se acaba, esto se acaba...".
Yo después volví a Huelva y aunque sigo manteniendo vínculos regulares con Madrid por motivos familiares, mi relación con la gente de ese periodo ha sido cuanto menos errática y esporádica. Y reconozco que ha sido culpa mía: Soy un tío perezoso al que le cuesta mantener las relaciones a distancia (me da pereza escribir o llamar de vez en cuando y mantener vivo el contacto). Y sin embargo, en determinados periodos vuelven los contactos, como desde hace un año. Y me reencuentro con MIS AMIGOS DEL JOHNNY (y los satélites) y es como si no pasaran los años.
Y a eso es lo que voy: Mis amigos del Johhny y los años del Johnny siempre están en mi cabeza. Y no exagero si digo que no pasa un sólo día en el que, en las 17 0 18 horas que paso despierto, no halla un momento en el que algo, cualquier cosa, me lleve a recordarlos.
No se trata de un ejercicio de nostalgia ni de un síndrome peterpanesco o de una madurez frustrada. Es simplemente una sensación de pertenencia a algo que, por muchos años que pase, va a seguir provocando las mismas sensaciones que el primer día.
No creo que sea un sentimiento aislado a la vista de las reacciones que ha provocado la noticia del cierre, por lo que creo que me puedo ahorrar unas horitas de psicólogo, lo cual me refuerza en ese sentimiento y me hace sentirme parte de un colectivo similar a, yo que sé, una peña de futbol o una hermandad o cofradía de semana santa o rociera de las que abundan por aquí abajo. Y no es una mala sensación.
Quiero pedir públicamante perdón al JOHNNY y a MIS AMIGOS DEL JOHNNY por no haber mantenido el contacto tan frecuentemente como debiera; por estar a 600 km de distancia y no haber podido trasladarme con la frecuencia deseada a encuentros, fiestas y conciertos de los que he tenido noticia; por haber sido una relación irregular que a veces está y otras no está; porque los fines de semana que he estado en Madrid no fueran más largospara haber podido compaginar compromisos familiares con lo que de verdad importa (los colegas, ¡coño!) y, sobre todo, por que hayáis tenido la sensación de que he despreciado o desdeñado vuestra amistad y rechazado vuestro contacto. Como os podréis imaginar al leer esto, no es así.
Pero oye, con todos estos sentimientos a flor de piel, ¿quién necesita a la Universidad o a Unicaja?. Está claro que cada uno llevamos dentro nuestra porción del Johnny, con su etapa constructiva y su grupo de amigos y vivencias. Muchas se entrecruzan, porque mis historias se relacionan con las de colegiales que vinieron después, y las de éstos con las siguientes. Entre todos somos los depositarios de la historia del Johnny.
¿Que van a tirar el Johnny? El mío no, tío. El mío está en un sitio al que no sólo pueden llegar los que lo vivieron conmigo.
Y el que venga detrás, que se joda. ¡Que hubiera llegado antes!.
Momento de besos, abrazos y recuerdos para Alejandro Reyes, Ricky, Martín, Racing, Pedro Cáceres, Javier Encabo, Ospe, Victor Torres, Mañas, Rosendo, Triky, Jesús Casero, el Pato, el Perico, Pablo Sanz, Miki, Dani y el abuelo Jartovicio, y seguro que me dejo a alguien imprescindible y tantos y tantos y tantos, y un recuerdo para Juaco y para Angel el conserje. SEMPER FI.
Hugo Gutiérrez
PD: Mi correo personal es hugogutierrez@terra.es
Ya que esta página está creada, propongo un ejercicio de conservación del Johnny a través del envío de historias, anécdotas y recuerdos de vuestros años de colegiales. Si se establece algún tipo de orden cronológico para archivarlas, obtendríamos una especie de anuario en la que todos seríamos protagonistas.
Saludos.
